VALENTÍN URIONA 50 ANIVERSARIO

Mensaje a Valentín Uriona desde Mungia, 50 años después.
Seguro, Valentín, que te acuerdas de aquella carrera en Mungia, el GP Señor Obispo -exótico desde nuestros días pero tónica dominante entonces-, era en vísperas de San Pedro, el domingo 22 de junio de 1958, y dentro de la jornada de Juventud de Acción Católica con más de tres mil asistentes además del prelado de la diócesis, se organizaron festejos como partidos de pelota y carrera ciclista entre los que estabais empezando con la bici, encuadrados en los equipos de la AC (Acción Católica) de Lekeitio, Gernika, Lezama, Derio y Mungia. Tú ya corrías con nosotros, te pudo el buen hacer del núcleo organizador de Mungia a la cercanía, o posiblemente tuviste una razón entonces inconfesable para apuntarte en nuestro club.
Y ganaste aquella carrera, con 17 años. Hoy en Mungia se hace ciclismo, música, teatro y mil cosas más sin pasar por la sacristía, en eso hemos ganado.
Ese mismo año ya te daban como favorito en la carrera de Gernika -GP Astra- pero llegaste con una rueda desinflada y no pudiste disputar el sprint final; dicen los que corrieron contigo que eras bastante gafe, con un porcentaje de pinchazos bastante superior a la media. Algo tendrían que ver tu fortaleza y valentía sobre la bicicleta; y las carreteras y las bicis, que ahora son mucho mejores; los pinchazos y averías actuales, la mitad de la mitad.
Casi sesenta años después hay un chaval de Gamiz que ya ganó con 15 en Atxuri y el otro día ha repetido victoria en el pueblo para proclamarse campeón de Bizkaia juvenil -junior en la nomenclatura actual- sudando nuestro-tu maillot. Es importante para la retina de la afición ver ganador a uno del equipo en el escenario más local, en la propia casa. Antes y ahora, tú lo sabes muy bien.
Ya puedes perdonar, Valentín, que nos expresemos a trompicones y hayamos empezado por el final. Es la obsesión por decirte cuanto antes que esto sigue, que organizamos todos los años carreras para cadetes -juveniles de segunda en tu tiempo-, juveniles, aficionados sub23, además de la tradicional para ciclo-turistas, la marcha de BBT por San Antontxu -una especie de ciclocrós en plan más tranquilo y amigable- y una para paralímpicos, modalidad impensable en tu tiempo pero que permite a quienes tienen alguna minusvalía hacer deporte muy en serio, y la verdad es que nos dan una soberana lección al resto.
Desde aquellos años 50 en que eras un crío ha conocido Mungia varias carreras por año, no es nada nuevo, incluso hemos sido final de etapa del País Vasco, vuelta que no llegaste a conocer porque naciste en 1940, y desde la de Bartali de 1935 hasta 1969 no se volvió a celebrar, entonces había también nivel organizativo y sponsors a patadas pero la simple nomenclatura de Vuelta al País Vasco ponía enfermas a las autoridades franquistas. Increíble.
El paso del tiempo ha ido dejando poso y nombre propio a cada prueba, nuestra particular toponimia dedicada a quienes nos habéis ido dejando. Todo comenzó contigo, el Memorial en tu nombre y memoria que conoció cuatro ediciones con profesionales; ahora, y desde el trauma de tu muerte, Valentín Uriona es el nombre propio de nuestra Sociedad Ciclista; en la prueba de cadetes Peru Azurmendi, juveniles Makatza y sub23 Agustín Sagasti. Una manera de seguir acordándonos de vosotros.
Aquel entusiasmo inicial, en el que tuvo mucho que ver la expectación que creó en toda la zona el rosario de victorias de Potxorrio -Nicolás Landa-, siguió en 1959 cuando el día de San Pedrotxu -escrito Pedrochu entonces por orden gubernativa- el Club Ciclista Munguia organizó doble sesión, crono por equipos a la mañana y línea después de comer. Os impusisteis claramente al resto (Gorbea, Danena, Gernika, Zarautz,…) y eso hizo que la general final la copaseis el cuarteto local; José Luis Bilbao, tú, José Ramón Goyeneche y Juan Mari Uribezubia Katarra. Dicho de otra manera, Gatika, Muxika, Arrieta, Berriz; o la incipiente fuerza tractora de la Mungia ciclista en un amplio entorno. A otra escala, porque los cuatro principiantes llegasteis a profesionales, pero seguimos siendo nido que atrae, tenemos en la escuela de ciclismo -algo que no conociste, te lo explicaremos otro día, no queremos alargarnos demasiado- una docena de chavales que vienen desde Bilbao.
Vuestros rivales más encarnizados en Bizkaia era la cuadrilla de las Encartaciones; Momeñe sobre todos, Incera, Mingo Fernández, Gostín, el equipo de Espumosos Gorbea y compañía. Luego han sido otras comarcas las que han ido tomando el relevo, también nosotros en ocasiones. Hoy se puede decir que toda Bizkaia está bien surtida de sociedades ciclistas con la puerta abierta para quienes quieran andar y competir en bici. Chicos y chicas, porque desde que te fuiste las chavalas han dado muchas alegrías al ciclismo vasco con unos equipos que -a semejanza de lo que siempre ha ocurrido con los chicos- atraen a lo mejorcito de la península.
El año 1960 fue el de tu confirmación en el calendario vasco, con la inscripción Leche Ona en el maillot blanquiazul y compañeros de la talla de Patxi Gabika, Mentxaka, Uribezubia o Goienetxe, ganaste en Eibar tanto el Memorial Ochoa como el GP Mardaras, también la Vuelta a Goierri de Urretxu de cuatro etapas ante gente como Sagarduy, Aurelio González, Felix Jauregi, Velez, Ventura Díaz, Mendiburu, Carlos Echeverria, Clemente e Ignacio Galdeano, Aranzabal, Elorza, Errandonea y el dúo Momeñe-Astigarraga recién llegados de la Olimpiada de Roma. Casi nada. Demostraste con veinte años recién cumplidos que tu potencia permanecía intacta con el paso de los días. Resistente como el hierro.
Eibar desgraciadamente ya no es lo que era, una verdadera Meca del ciclismo, que se ha puesto por las nubes. Sostener un equipo de aficionados resulta muy caro hoy en día, nosotros hace ya bastantes años que no nos lo podemos permitir. Funcionamos con escasos medios y más de un sponsor, con el maillot lleno de letras, aunque seguimos en vuestra línea y uno de los colaboradores principales es una empresa que elabora y distribuye comidas: Gastronomía Baska, para más señas. Otra de las empresas, la cadena de gasolineras Avia. Algo impensable en vuestros tiempos.
Lo del Memorial Ochoa tuvo su miga, porque llegaste en un sprint tan apretado con Aranzabal que los jueces os dieron ganadores a los dos, y los organizadores decidieron pagaros a cada uno las mil pesetas designadas para el vencedor. El pasado día de San Fermín, 57 años después, los jueces de llegada del Tour pudieron discernir los seis milímetros que separaban a los toros Kittel y Boasson Hagen sobre la línea de meta. Los generosos organizadores de Eibar se hubieran ahorrado mil pesetas.
Nosotros en la carrera más importante, el Memorial Sagasti sub23, tiramos la casa por la ventana y al primero le asignamos 1.000 euros, algo nada habitual en la categoría. Como comprenderás, la ayuda del Ayuntamiento resulta fundamental, además de numerosas empresas de la zona que colaboran desinteresadamente. Con el premio gordo, el primero se lleva la txapela, banda de ganador como en vuestro tiempo y un jamón cinco jotas; como lo oyes.
También levantaste lo brazos aquel año en Maruri, Meñaka, Larrabetzu, Enekuri, y hasta en Guriezo. Las jóvenes figuras locales provocabais la organización de carreras en las fiestas del entorno, por pequeña que fuese la localidad. Erais la mejor promoción del ciclismo.
Total, que como broche de fin de temporada el seleccionador vizcaíno Jesús Dermit te llamó junto a Gabica y Sagarduy para disputar el campeonato de Regiones en la Casa de Campo de Madrid, una crono por equipos que venía a ser en modo ciclístico franquista la celebración de su aquella hispanidad el 12 de octubre. Ganasteis y comenzasteis a ser la admiración del ciclismo aficionado peninsular. Erais las jóvenes promesas de nuestro ciclismo.
En Mungia se organizó una cena-homenaje a los tres campeones y en eso de la gastronomía la verdad es que la cosa no ha cambiado mucho. La afición sigue tirando de cuchara y tenedor para expresar su alegría y comentar las incidencias del día.
Curiosa casualidad, en la primavera aquel feliz año de 1960 vino a este mundo quien hoy día preside nuestra-tu Sociedad desde que comenzó el siglo XXI.
Mungia y toda su comarca -hemos recuperado el término Uribe Butroe- hervía en ciclismo y todo aquello cuajó en un proyecto serio y ambicioso que duró dos años de oro: Funcor 61 y 62.
La participación y triunfos en la Vuelta a Inglaterra, tus dos títulos en la categoría de independientes, tu participación con Uribezubia en el Trofeo Baracchi. Tu etapa y liderato en la Volta a Cataluña, la victoria sobre Aurelio González en el GP Terry de Ampuero gracias a tu crono. Hoy no dejarían exhibir un sponsor con alcohol. Lo peor de todo es que los sin-alcohol tampoco se animan a publicitarse en nuestro querido y sufrido deporte de las dos ruedas sin motor. Cómo barristeis Katarra y tú en el GP Liberación de Ondarroa ante lo más granado del ciclismo profesional de toda la vertiente cantábrica. Te acordarás que el gobernador y sus secuaces alentaban a organizar una carrera para festejar el día en que las tropas franquistas entraron en cada localidad, siempre que llevase el nombre de GP Liberación. Y, como en Ondarroa, en muchos pueblos de Bizkaia se repetía el mismo título, Bilbao a la cabeza con critérium de ases incluido cada 19 de junio. Carrera ciclista y festejos varios, desfile militar incluido. Eso pasó a la historia, esperemos que para siempre.
Y tu triunfo profesional en El Retiro madrileño de 1962 con Anton Barrutia y Eusebio Velez representando a Bizkaia -Vélez con Bizkaia, sí, porque en Alava no había tres licencias pro-, gracias a tu fortaleza, tu capacidad de sufrimiento y tu licencia aun de independiente.
Y eso que no pudiste entrenar y prepararte como es debido de principio a fin de temporada por lo de la mili. Es algo en lo que hemos ganado, ya no es obligatoria; es decir, a nadie se le ocurre perder un año largo de su vida con uniforme caqui.
Y la muerte de Potxorrio. Fatídico 25 de junio del 61 en Basauri, Fiestas de San Pedro actualmente inexistentes -las pasaron a San Fausto-. Aquel maldito día de calor no se sintió bien, se retiró y entró al váter del popular bar Ipiña, también desaparecido. Le llevaron a Basurto y falleció con 23 años.
Luego vino tu consagración a gran escala, el Kas y la apoteosis de Dauphiné y Milán-Turín, tus etapas y diez días consecutivos de líder en la Vuelta a España, el inolvidable campeonato de Montaña en Sollube, hasta cinco etapas en la Volta; pero también tus diferencias con Langarica y el salto a Fagor, hasta aquel fatídico 30 de julio.
Tenemos nuestros altibajos, como todas las sociedades, pero siempre con las puertas abiertas y trabajando la base. Estos últimos años parece que el viento sopla favorable, con nuestro equipo cadete campeón de Bizkaia a los pies del castillo de Butroe, el campeonato de Euskadi cadete del chaval de Gamiz que te hemos comentado al principio. Lo consiguió en Vitoria. En tus tiempos, ni pensar en competir fuera de Bizkaia a los 15 y 16 años. El año pasado también se adjudicó la challenge de la Federación vasca -Gaztetxo Txapelketa-, cómputo de cuatro carreras puntuables en Eibar, Altsasu,
Agurain y Abadiño. Esta misma semana, sin ir más lejos, se ha impuesto en una carrera ¡en Bélgica!; tal y como lo lees.
Las carreteras -aunque plagadas de rotondas- y las bicis son mucho mejores, pero quien no entrena no anda, es la ley de la gravedad del ciclismo en todas las épocas, categorías y modalidades.
Dirás que, visto lo visto, todo ha ido a mejor. Y no es del todo verdad, Valentín. Muchas cosas han mejorado, cierto, pero hay algo que no rueda como debiese, y es un asunto grave. Entre los entusiastas organizadores de la SCVU, tu sociedad, apenas hay nadie menor cincuenta años. Ese núcleo es nuestra mejor garantía, los de los cruces y las pancartas, los de las vallas y los petos fosforitos.
Y eso el día que hay carrera, porque a diario, año tras año, tengamos ciclistas ganadores o no, ahí están nuestros monitores-entrenadores-preparadores entrenando a nuestra grupeta, enseñándoles desde la infancia cómo tomar una curva, cómo ir en pelotón o arreglar un pinchazo. Toda esa labor fundamental de base la llevan a cabo personas con nombre y apellido, de mucha valía tanto técnica como en el trato con los y las más jóvenes. Y toda esa gente tiene, tenemos, muy claro que pertenecemos al club Valentín Uriona, a tu sociedad.
Pero el relevo, algo que hasta ahora se ha venido dando de un modo natural, se antoja difícil en estos tiempos. Y no es que nuestros corredores no consigan triunfos, no. Es algo mucho más profundo, que también se nota en las cunetas de las carreras; poca gente, y muy poco espacio en los medios de comunicación. En tu tiempo el ciclismo no profesional del fin de semana llenaba toda una página los martes, hoy pocos centímetros y en exclusiva dedicados a los profesionales, sobre todo si la noticia tiene morbo. La tele nos ha barrido de las cunetas y el fútbol se lo ha comido casi todo.
Seguiremos en contacto, Valentín, seguiremos en la brecha. Nuestro mejor ramo de flores, seguir organizando carreras y equipos entre la chavalería del pueblo y alrededores; seguir vivos Valentín, que es toda una suerte. Hasta pronto.
Tus amigos de la SOCIEDAD CICLISTA VALENTIN URIONA- MUNGIA

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